La Revolución Mexicana comenzó en el campo ⎮ 20 de Noviembre

Los campos de cultivo del país estaban en poder de unas cuantas manos y una de las exigencias más recurrentes que llevaron al levantamiento armado del 20 de noviembre de 1910 era el reparto agrario.

El Plan de San Luis, promulgado por Francisco I. Madero, consideraba en su Artículo tercero la realidad agraria que se vivía en ese tiempo, señala la Secretaria de Educación Pública (SEP) en su página de internet.

 

El asesinato de Madero mantuvo el reparto de tierras como una asignatura pendiente, por lo que el Ejército Constitucionalista, encabezado por Venustiano Carranza, buscó convertirlo en realidad.

El 26 de marzo de 1913 fue proclamado el Plan de Guadalupe, suscrito entre otros jefes revolucionarios por Jacinto B. Treviño, Lucio Blanco y Francisco Sánchez, recuerda el Archivo Histórico 2010, publicado en el sitio electrónico de la Secretaría de la Defensa Nacional.

Dicho plan, además de desconocer a Victoriano Huerta como presidente y designar a Carranza como el titular del Poder Ejecutivo de la Nación, expedía lineamientos para el reparto de tierras.

Fue así cuando el 6 de agosto de 1913, Lucio Blanco organizó en Tamaulipas una comisión agraria donde dio a conocer “la distribución de terrenos tanto para las clases bajas, como para los soldados y clase alta”, de acuerdo con datos de la página de Internet del gobierno de la entidad.

El consejo, instalado por Blanco, determinó el reparto de la hacienda “Los Borregos”, ubicada en Matamoros y propiedad de Félix Díaz, sobrino de Porfirio Díaz, favoreciendo a 11 peones. Así empezó el reparto agrario en el país, tarea con la que también inició la modernización del campo y que aún continúa.

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